jueves, 17 de marzo de 2011

Spring Break sin palabras

O muy pocas... Los chicos están de vacaciones por una semana y andamos paseando, comiendo, mirando películas y disfrutando de nuestra mutua compañía. Ayer Sofi se fue a Austin por cinco días con una amiga y nos quedamos solitos con Simón (A esta de viaje también).
Acá los dejo con un paseo Tejano y algunas fotos. O muchas...









sábado, 12 de marzo de 2011

Mi casa (part II)

Me quede pensando en porque escribí sobre mi casa. También en porque llame al post ‘Part I’ sin tener en mente, ni planeado una segunda entrada. No es porque haya tanto para mostrar. Ni porque tenga tantas cosas para contar. No pasaron grandes cosas en esta casa. Acá no nacieron mis hijos, ni conocí a A. Esta casa tampoco vio nacer a Simon o a Sofi ni los vio dar sus primeros pasos. Tampoco fue aca que cortaron sus primeros dientes o dijeron sus primeras palabras. No. No pasaron grandes cosas. Pasaron pequeñas grandes cosas. Esta casa (de las tres que viví en USA) es, además, la única que no me vio llorar por el desarraigo. Acá se cerró esa herida. Esta casa me abrazo, me cuido, me curo.
Tal vez no es la casa pero es el tiempo en que se dan las cosas. O tal vez son las dos cosas que se cruzaron. Tiempo-Espacio.


Si vienen por casa


 no se queden afuera mirando por la ventana.


 Pasen nomas.


 Ponganse comodos.


que les muestro algunos rincones...


 Como mi mesa de trabajo. Donde no trabajo...


 Porque prefiero trabajar aca,


 que la luz entra sin verguenza.


 como en mi dormitorio.


Un rincon de la cocina. No mucho mas porque esta desordenada. No esperaba visitas!




martes, 8 de marzo de 2011

Mi Casa (part I)

Mi casa es Chica. Para los estándares americanos es Chiquita. Tiene todo lo que necesitamos. Todo compactado en una construcción muy simpática de 1946. Esta en un barrio construido para los veteranos de la segunda guerra. Hace setenta años era un barrio con todas las casitas iguales, simples y con arbolitos recién plantados. Una comunidad planificada, con un colegio, un correo, un centro cívico y una pileta publica. En las afueras de la ciudad.
Con el tiempo, la explosión del petróleo y el desarrollo del Centro Medico, la ciudad fue creciendo y se fue fagocitando a los pequeños barrios como el mío. Hoy en día mi casa esta en un barrio ecléctico situado dentro la ciudad. Los árboles son enormes y las casitas fueron tomando formas distintas. Algunas fueron reemplazadas por construcciones masivas, otras, como la mía, sufrieron cambios múltiples a través de los años y a muchas se les nota el clásico lavado de cara.
Cuando nos mudamos acá, hace siete años, todavía vivían algunos veteranos de la segunda guerra. En mi cuadra había tres. Mr. Leon era uno de ellos. Ya no están más. En sus casas ahora viven familias jóvenes con hijos chiquitos que pasean por las calles en triciclos y empujando carritos.
Me gusta mi casa, mi barrio. Estamos cerca de todo. Literalmente a diez o quince minutos de todo. De downtown, de los teatros y los museos. No es que vayamos tan seguido a los museos, pero están ahí, a mano. Cuando los chicos eran chiquitos el museo de los niños y el de ciencias naturales eran nuestro segundo hogar, el año pasado solo fuimos unas tres veces y ya no al de los niños.
Cuando vuelvo a casa después de estar afuera por varios días y abro la puerta me pongo contenta. Me hace bien. Me gusta. Tiene buena energía. No querría vivir en ningún otro lado.  
Pocas cosas materiales tienen el poder de hacerme feliz, mi casa es una de ellas.
Creo que esta casa me encontró a mí. Creo que esta en 'synch' conmigo.  


Los dejo espiar un poquito mi casa...
hasta la entrada...

y algun rincon.

El sabado nos permitio almorzar afuera por primera vez en la temporada

escondiendonos

del sol

y con un final dulce... muy dulce!

miércoles, 2 de marzo de 2011

Una de cal dos de arena.

Me levanto temprano. Hay sol y esta fresquito. Voy al parque a caminar en lugar de salir por casa. Camino cuarenta minutos bajo el sol primaveral matutino. Veo muchas mamas con hijos chiquitos, de esos que todavía no van al colegio. También hay gente paseando perros, otros en bicicleta y hasta en patines. Llego la primavera y se nota. La gente esta contenta, como yo. Termino mi caminata me subo al auto, esta vez dejo las ventanas abiertas. Voy al supermercado a comprar unas pocas cosas que faltan en casa. Pocas, pero vitales. Como leche. Simon es como un ternero. Yo odio la leche.
Termino de hacer las compras y me acuerdo que tengo la bolsita con las monedas. Junto monedas. Las del cambio. Las junto en una cajita y cuando se llena las cambio en el súper, en una maquinita. Metes las monedas y te da un voucher que después cambias en la caja cuando pagas. Siempre junto muy poco, seis u ocho dólares, ya que de ahí también saco los cuartos cuando los chicos necesitan plata para el almuerzo del colegio. Siempre quedan las monedas de uno, cinco o diez centavos. Hoy no. Hoy tenía dieciocho dólares. Una fortuna para la cajita. Me pregunto si será un avance de cómo viene mi día.
Vuelvo a casa contenta porque la mañana me sonríe. Ordeno un poco y me propongo leer y contestar emails. Me están llegando unos veinte o veinticinco por día de los colegios, los padres y de la asociación de padres y maestros porque que están recortando el presupuesto escolar drásticamente en Texas. Me siento frente a la computadora, me conecto, abro mi gmail y puf! Que me encuentro? Otra vez sopa! Dos emails de dos profesores de Simon. Abro el primero. Es de la profesora de Estudios Sociales. Me dice que esta mañana lo vio en el pasillo antes de que sonara la campana disparándole una bandita elástica a un amigo en la espalda. “Además”, agrega, “habla mucho en la clase cuando termina con su trabajo, en lugar de leer o de quedarse callado con los brazos cruzados, se distrae”. Esta ultima parte la entiendo porque la tipa tiene como cuatro clases distintas de veinticinco chicos cada una… Además lo del corte de presupuesto tiene a todos los maestros locos. No saben por donde viene el corte. Ahora lo de la gomita… Tiene doce… Es varón… Esta en la edad del pavo… Que puedo hacer? Que le contesto? Tengo que elegir mis batallas.
Bajo los brazos, me entrego. El chico es un buen chico. No le falta el respeto a nadie, no le pega a nadie, no usa lenguaje inapropiado. Eso si, habla. Habla mucho. Me hace acordar a mí. Yo era así en el colegio. Solo que este es buen alumno. Yo, además, era una vaga. 
Todavía no abrí el segundo correo. No se lo que dice. Lo voy a dejar para más tarde. Que puede decir? “Señora, su hijo habla mucho en clase?”. No es novedad. Esto, yo, ya lo se.
















lunes, 28 de febrero de 2011

Lo que hago y lo que dejo de hacer



Acabo de podar las hierbas y mis manos huelen a tierra mezclada con tomillo, salvia, menta, orégano y Rosemary. Cuando entre solo las enjuague con agua. No use jabón. Quería quedarme con el olor un rato más.
Mientras trabajaba en el jardín me puse a pensar en la tierra, como la maltratamos y lo fiel que nos sigue siendo. En general, digo, al planeta.





En casa hacemos lo que podemos. Y lo que podemos es lo siguiente:
Reciclamos todo lo reciclable.
Llevamos nuestras propias bolsas al supermercado.
Todas las lamparitas de casa son CFL.
Cambiamos las ventanas viejas por doble vidrio.
La pileta tiene un filtro con un ozonificador (luz ultra violeta), así utiliza el 20% de los químicos.
El termostato esta bien bajo en el invierno y bien alto en el verano (al borde de lo insoportable).
Limpio con  detergentes y jabones biodegradables.
Uso con bórax y soy amiga del bicarbonato.
Lavo la ropa con agua fría.
Hago mi propio limpiador multiuso con vinagre, limón y agua (que A detesta con todo su ser).
Compro frutas y verduras que están en temporada (en invierno comemos mandarinas y naranjas hasta decir basta).
Tengo un ‘compost bin’.

Además hago estas cosas que dijo Ed Begley Jr en Living with Ed!
Pongo el seca ropas uno detrás del otro porque se gasta menos energía (el mío tiene un censor que lo apaga cuando la ropa esta seca).
Uso el lavaplatos porque gastas menos agua que lavando los platos a mano.
Si uso el seca ropas no plancho.

También es verdad que:
Si comprase local, cagaria papas (esto es Texas señores).
Tomo mate con una yerba que viajo 8098km (o mas) para llegar a mi casa.
Cada tanto me da la loca y le doy a la lavandina en los baños hasta que se me cierra la garganta.
Cuando Simon vuelve de campamento lavo toda su ropa con agua caliente (otra opción seria tirarla o quemarla).
Cuando me da un 'hot flash' y estoy sola, bajo el aire acondicionado bien bajo para no sentirme miserable (porque a mi la menopausia me pego a los treinta y ocho, pero esto es para otra entrada).

Creo que no me olvido de nada…Ustedes que hacen y que dejan de hacer???




Esta es la caja de los zapatos 'biodegradables' de Simon






La suela se 'auto destruira' en veinte años... mejor alpargatas?

Estos son del Farmer's Market

pero no son locales.

Este vende miel local cerca de casa pero nunca me anime...

El mate volador

no me importa porque finalmente...

el sol entra por mi ventana!