jueves, 16 de junio de 2011

Todo se transforma

Desde que nací hasta que me case a los veintiséis años viví en el mismo barrio. Si hoy paseas por ahí no podes imaginarte que hace treinta años había casas con terrenos grandes, calles de tierra y vacas en los terrenos donde no había construcción. Por las tardes se regaban las calles para que los autos no levantasen polvo y cada tanto venia un camión que volcaba pedazos de platos y loza rota para formar un capa sobre la tierra. Nosotros, los más chicos, nos pasábamos horas buscando tesoros y cada tanto encontrábamos un plato o una taza entera. En algún momento llego el asfalto y se acabo la magia, pero pudimos ponernos los patines y salir a rodar por las calles como hacían los chicos en otros barrios. Se armaban grupos de chicos, divididos por edad. Los más chiquitos por un lado, los más grandes por el otro y el de los adolescentes con sus motos y patinetas en la esquina de Don Bosco y Lynch. Andábamos todos por las calles en nuestras bicicletas. En verano lo hacíamos en traje de baño y remera y cuando nos cansábamos o teníamos calor parábamos en la casa de alguno y nos zambullíamos en la pileta. Las puertas estaban siempre abiertas y las madres estaban siempre listas con las galletitas y el nesquick. Para mi frío por favor.

Mis primos vivían en el centro. Ellos decían Buenos Aires, nosotros centro. Cuando venían los domingos a comer asado o a tomar el te, hablaban de la quinta. Yo no entendía, porque para mí, ‘la quinta’, era mi casa. Al centro íbamos una vez al mes, o menos. Mi mama nos llevaba para ir al dentista o al Italpark. También nos llevaba cada seis meses a control con el pediatra y con el psicólogo. Ninguno de nuestros amigos iba a control con el psicólogo, solo nosotros. A mi me gustaba porque era una sesión de juegos. Tenía un cuarto lleno de juguetes viejos y usados.
No es que no hubiese médicos en zona norte. Teníamos un pediatra que venia a casa cuando nos enfermábamos, el Dr. Hernán Walter Martínez, y a mi me encantaba, con sus corbatas tejidas, su pelo engominado y sus recomendaciones de tecito, criollita y sertal o la bendita seven up batida para sacarle el gas. Pero mi mama decía que los medicos del centro eran mejores (como si no hubiesen estudiado todos en la mismisima y unica Universidad de Buenos Aires). Con el paso de los años ya no nos llevo más a control en el centro y nos quedamos solo con el Dr. Martínez.
Los viajes al centro eran especiales. Un evento. Había que ponerse el mejor vestido, zapatitos blancos de tirita y medias tres cuartos. Una vez que salíamos de tal o cual consultorio mi mama nos llevaba a una confitería y nos compraba un tostado de jamon y queso y una cindor, yo prefería tostado de queso solo y una agua tónica. También pasábamos por la oficina de mi papa. Yo me sentaba en su sillón, hablaba por el interlocutor y practicaba mi firma. Si. Era todo un evento. Me acuerdo de acostarme en el asiento de atrás de la rural falcon y mirar los edificios pasar. Para mí, era como Ciencia ficción.

Me acuerdo de la Unión Vecinal peleando para que no pongan  cordones en las calles.
A medida que pasaron los años los terrenos se dividieron, las calles se achicaron, se llevaron las vacas, cerraron las huertas y los pozos de agua fueron reemplazados por agua corriente. Las casas tuvieron que cerrar las pertas con llave, poner alarmas y cercos altos con portones eléctricos. La magia se fue pero los recuerdos siguen grabados en mi memoria. Eso si, las calles todavía no tienen cordones.










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21 comentarios:

  1. Que lindo tu relato! me puso nostalgica de mi barrio y de mi infancia, gracias por hacerme acordar de cosas lindas en este dia tan gris! beso

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  2. Que liiiiiindooo!!!!! Un poquito de la infancia de todas esta en tus palabras!!!! Tal cual lo del centro y la quinta!! ajjaja!! a mi me pasaba lo mismo! Y no iba a la ofcina de mi papa, pero si al consejo de arquitectos a ver a mi abuelo, y para mi era como entrar en la casa rosada!!!!!

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  3. que bonitos recuerdos Barbara y que bien lo cuentas!!!
    me encanta como escribes, quiero más!!!

    un beso guapa,
    elena

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  4. En todas las ciudades paso lo mismo, eh? Donde naci y vivi casi toda mi vida parecia que quedaba lejos del centro aunque aqui las distancias no son las de BA. Hoy "el centro" se extendió muchisimo y quedan pocos barrios con verde o con veredas para andar en bici y jugar como cuando era chica. QUe lindos recuerdos, me encantaron las fotos!!!! :)

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  5. Qué lindos recuerdos!! cuántas cosas empezaron a venir a mi memoria a medida que te leía. Saludos!

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  6. No se porque a veces, estás varios dias sin escribirnos, con lo bien que lo haces, me encanta.Me recuerda a mi infancia, yo en mi pueblo hacia lo mismo y gracias !!!!mis hijos lo pueden seguir haciendo, pero solo en el pueblo.
    Escribe, escribenos todos los dias.Gracias .Ana

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  7. El relato y las fotos me recuerdan mi infancia, en Ituzaingó (Bs As) donde todavía vivo. Y en la quinta en Alvarez (zona oeste), que cuando íbamos por la vieja Gaona, de tierra, los vecinos nos miraban con cara de pocos amigos al levantar polvareda con el falcon (no rural). Tengo unas fotos tan parecidas!!!
    Me encantó.
    Besos

    Adriana

    PD: no me olvido del tutorial, pero no tuve tiempo de hacerlo!!! igual youtube ayuda... :)

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  8. ¿El Dr Martinez, de Olivos?

    ¿Don Bosco y Lynch en las lomas?

    Nosotros decíamos Buenos Aires o el centro

    No íbamos nunca más q al dentista y a lo de mi Abuela pero generalmente venía ella a casa los fines de semana. Me gustaba ir a su casa, frente a la Plaza Libertad. Yo ni sabía lo que era una plaza.

    uh, qué fuerte!

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  9. Bubu qué lindo cómo lo contás, tanta nostalgía, hermoso!!!

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  10. Lo que son las casualidades en la vida!!! yo me crié en la casa de mi abuela, en Don Bosco entre Bergallo y J. Clark. Hoy la manzana de enfrente esta totalmente poblada por casas, pero era antes un hermoso campito lleno de esos árboles de daban unos frutitos chiquitos rojos de hojas finitas que yo llamaba manzanitas. Aprendí a andar en bicicleta en la vereda roja del campito sembrada de otros árboles que largaban unas semillas como de café. Había unas plantas que tenían perfume a hinojo, si todavía me parece sentirlo. Esa casa todavía existe y si la tuya tambien dejame decirte que paso mas de una vez por la puerta y si cordones no hay, ahora hay lomas de burro!!!! Mi mundo era del río a panamericana y de tigre a puente saavedra como mucho!!! Y viajar al centro era solo para pasear y creo haber ido unas 5 veces cuando era chica, todas las recuerdo muy bien!!! que loco Barbi!!!

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  11. Rosana, Mira vos que coincidencia. Se perfectamente de lo que hablas. mi casa no esta mas la tiraron abajo hace como ocho anios para hacer dos. El terreno esta en Don Bosco y Hudson, justo en la esquina. Lo que todavia si esta es la hilera de Jacarandas(jacarandaes?) sobre Don Bosco que planto mi papa.

    Laura: El mismo Dr Martinez! atendia a toda zona norte. Tenia consultorio en Olivos pero a Las Lomas hacia las visitas a domicilio. Si Don Bosco y Lunch de las Lomas. Mi casa quedaba en Don Bosco y Hudson (a una cuadra de Lynch) pero ya no esta mas.

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  12. Cuántos bonitos recuerdos BB! y vos tenés la misma carita que cuando andabas en esa bici eh!
    El detalle de las medias 3/4 con los zapatitos blancos jajaa divino!
    Mis recuerdos en mi Neuquén son hasta con sodero y lechero entregando casa por casa, mis hijos no me creen cuando lo cuento!
    Che, y Laura que conoce al Dr Martínez!!

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  13. x ahí las calles todavía no tienen vereda, yo vivo sobre diego palma y es una avenida!

    Hernán Martinez es amigo de la flia, sus hijos iban al cole c nosotros, Fernando el del medio, conmigo. Verito c mi hna, Yo no viví simpre en las lomas, viví siempre en Olivos pero hace unos años estoy acá.

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  14. Hermoso tu relato... estoy muy sensible estos días y me trajo muchos recuerdos muy parecidos a los tuyos!!
    Cuántas cosas se han ido transformando desde entonces... me parece que da para que lo cuente en mi blog, sino va a ser muy largo!!!
    Gracias por traer estos recuerdos a mi mente!!
    Moni

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  15. Laura no sabia que vivias en las Lomas. Cuando voy de visita me quedo por ahi tambien (Curie y 3 de Fenrero...). Pero mas ridiculo es que mi marido iba al colegio un par de anios abajo de el y era paciente del Dr Martinez....
    Y ahi los six degrees of separation!

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  16. Bubu! qué hermoso relato,me encantó imaginarte en el asiento de atrás del auto mirando los edificios...quizá hayas observado algún día, el que hoy yo muestro en mi blog?
    besos
    Marce

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  17. Ay, me trajiste al barrio en vivo! Me acuerdo del pueblito adonde íbamos en bici a comprar golosinas al kiosko. Del Espíritu Santo y el polémico Padre César que era un cheto bárbaro. De los grupitos apostados en la esquina con sus bicis y motos honda corbex...
    Muy bueno tu relato!

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  18. Nosotros eramos los "chicos del centro" que disfrutaban muchisimo los asados de fin de semana en la casa de la Tia, con fondo a patadas, lugar para andar en bici y arboles donde treparnos. Algunas cosas cambiaron en el mundo, por suerte tenemos los recuerdos todavia...

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  19. Cuantos lindos recuerdos, yo viví siempre en Olivos entre Panamericana y Maipú y cerca de mi casa había un montón de baldíos y terrenos grandes con viveros. Yo salía a andar en triciclo por la vereda y nos colgábamos de los árboles de la puerta. Con mis vecinos nos sentábamos en la vereda a ver pasar los autos y encontrar en el cielo los satélites!!!

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  20. Qué hermosos recuerdos Bubu!! Me imaginé yo misma en el verano andando en patines y refrescándonos con nesquick fío (para mi también)!!

    Ojalá nuestros hijos puedan tener tan hermosos recuerdos!!

    Buena semana, besote!!

    Qué cambio este blog nena!!! Me gustó y me sorprendió!!!

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  21. que HERMOSA historia! tan bien contada! me has trasportado!!

    1beso

    Marcela
    www.maggievalletta.blogspot.com

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