En los últimos días nos estuvimos planteando seriamente mudarnos a los ‘suburbios’. No por una razón de metros cuadrados. Por una razón de colegios. Acá en la ciudad, los colegios son muy buenos o muuuuy malos. Tenés que aplicar (a varios a la vez) y en algunos casos dar examen, en otros pasar por una lotería o simplemente promedian notas, exámenes, conducta, etc. Si tenés suerte tus hijos terminan en los colegios que elegís, si no, no hay muchas opciones. Probablemente termines pagando un colegio privado. En los suburbios los colegios son más parejos, más iguales, más vainilla. Me siguen? Nosotros elegimos la educación pública por un tema económico, pero además, porque creemos en ella. En la integración social, y en todos los beneficios que esta trae. Hasta ahora tuvimos suerte y nos tocaron los colegios que elegimos.

En noviembre Sofía aplico a cinco High Schools. De esos cinco hay dos que nos gustan mucho y otros dos que están (como diría ella) OK. Sofía es un poco como jugar al truco con el as de espadas. El único problema es que en una ciudad tan grande con tan pocos colegios secundarios buenos, no sabes cuantos mazos hay en el juego. Puede haber muchos y solo hay cierta cantidad de vacantes…
Este sábado llegan las tan ansiadas y no menos temidas epístolas. Vienen en un sobre que dice: “To the parents or guardians of Sofia C”. Hay tres tipos de cartas que podes recibir: A) la de aceptación, B) la que te avisan amablemente que tu hija/o quedo en lista de espera, tipo numero 235 y C) la de rechazo donde te dicen “Muchas gracias por aplicar a nuestra institución, lamentablemente su hijo/a no llega a cumplir con los requisitos de nuestro colegio y laputamadrequetepario”.
Todos estos meses hice un buen trabajo guardando este pensamiento en un compartimiento en el fondo de mi cerebro, trayéndolo solo a la superficie si alguien (alguien como en alguna otra madre preocupada) sacaba el tema. Hoy amanecí con un cosquilleo en el pecho, una de esas que si hiciese un ruido seria un chiflido bajito, pero constante. Se lo atribuí a la ansiedad que me produce este tema. Una vez que ese pensamiento salió de ese compartimiento, no hubo manera de volver aguardarlo. "Cucha cucha!", nada... sigue ahí. Por suerte faltan sólo seis días.
Hoy, varias veces, tuve que reprimir las ganas de abrir una caja de cereales y embuchármelos hasta atragantarme.
En fin, será lo que deba ser. Por suerte ella no está nerviosa.
Un buen documental para entender el estado de los colegios gringos:
Por suerte llovio...
y la lluvia se llevo el polen que habia por todas partes y que te causa esa alergia que no sabes que tenes hasta que vivis aca!
y me compre este por $5
para aca, que tenia un espacio 'muerto'
y quedo asi .
Finalmente... aca esta la que, desde sus catorce años, no se preocupa...
hoy la veia asi, cocinar, desde la compu, y le sauqe una foto a escondidas... sin poder creer lo grande que esta!